La mayor parte de las pinturas al óleo son retratos de mujeres,
que como explica la galerista Isabel Aninat, se descubren en la medida que se observan y sólo una vez cruzado el umbral de la forma emerge su espíritu. Quizás las líneas, a veces ausentes, permiten al observador ávido terminar de construir desde su inconsciente su alma de la obra. En algunas de ellas hay algo de religioso y majestuoso. La artista quita todos los adornos, rasgos, líneas y trazos del retrato tradicional y, aunque sigue sus patrones, logra a través de masas de color y un mínimo uso de recursos, definir inequívocamente el carácter del retratado.
Retratos y Desnudos de una mujer del siglo XX
